6 meses esperando tu llamada, 6 meses pensando en tu Mirada, y después de 6 largos meses, sabía que vendrías antes de la mañana.
Es divertido notar como se borran pequeños instantes del pensamiento, sin los cuales es imposible crear una conexión entre los hechos reales, y se hace aun mas disperso, ilógico y estúpido el acontecimiento.
Es como si de una llamada, de un “hola, mi nombre es:” saltáramos sobre un borde, al precipicio, al “aun no puedo” al “no estoy lista” al “me lastimas” al “no te detengas”. Y lagrimas volviesen a resbalar por mis mejillas.
Solo recuerdo un beso, el frio de tu espalda, la densidad de la neblina, lluvia de estrellas y mis pies descalzos, la falta de música, y el dolor intenso. La certeza de la falla, el no poder mirarme en el espejo, la perversidad de tu mirada, y el ahogo e inminente muerte de uno de ellos. (y por ellos, lastimeramente, me refiero a nosotros).
Por que la historia fantástica, que había imaginado antes de tu llegada se desvaneció entre la llave y mi mano al momento de abrir la puerta. La ansiedad de ser amada se fue, y apareció la culpa y la jodida soledad. Y me di cuenta de que jamás te podría amar.
Escaparon entre aquellas colinas, el resto de mi alma, al igual que mi sensibilidad, y aquella mancha difusa de sensatez que aun resguardaba celosamente en un rincón oculto de mi cerebro. Y no te vi a ti, en lugar de un solo hombre, vi a un montón de niños, intercambiando poses, un millón de ideas, observando la decadencia misma en su máximo esplendor, y quise fumar, y me detuve. Y te dije enséñame, y te detuve, y te vi venir, y me acerque, y te hice sentir como yo jamás lo hare.
Y fueron 6 malditos meses, en los que espere, que alguien me ayudara, y que pensé que tal vez tu serias él. Pero no fuiste nada mas que mi desesperación, una macula color azul bajo el sol, esa ultima llamada al infierno que no quería atender, pero me vi forzada a responder.
Por que en el fondo tu, solo fuiste un triste representante de mi falta de coraje, de mi indecisión a caer por completo, el suplente de un amigo, de un padre, de un amante, tu! La representación de mi desgracia ausente, el último trago de agua en el desierto. La ultima puta del cabaret, eso fuiste tú, un fracasado intento.
Pero el primer beso… el primer beso se ve perdido entre la primera caricia, y el último deseo, entre el “lo hacemos” y el “adiós”. Entre el te llamo y quedarte sin voz.
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