miércoles, 12 de enero de 2011

tercer tipo




Solo soy una mala amiga, en el papel de la mejor que desearías poder  lanzar a la basura.
Ayer me citaste, a las 4 de la tarde, te llame desesperada, me sentía asfixiada, quería lanzarme a ti, decirte que me perdonaras por ser así. Pedirte que me mataras, que me dijeras que si. Pero no lo hice, te evite la mirada y te pedí un abrazo, y me rechazaste (aunque no lo hiciste, me abrazaste y me consolaste) me lanzaste, me abofeteaste y me sigo engañando.
Continuo  creando una historia en la que tú deseabas estar conmigo, pero la enormidad del universo nos lo impedía y mirábamos adversos como un millón de partículas golpeaban nuestros rostros.
No pasa nada.
-yo estoy con ella, y soy feliz.
-no eres feliz, déjala ya
-no me puedes pedir eso, ella me quiere, no la puedo dejar.
-ella no te quiere-yo si lo hago.- déjala ahora.
-tienes la razón. Pero no la dejare.
Soy la peor amiga, soy el peor engendro. Pero cuando estoy contigo pienso en mí como lo que soy, sin disfraces, sin Ian tomándome la mano. Solo yo.
Y tú no me citaste. Yo te obligue a ir. Tú no me querías ver, yo no tenia nada más que hacer. Y me preguntaste:
-que diablos pasa contigo?
Y te conteste:
-no lo se.
Y te conté un millón de historias fantásticas donde siempre termino perdiendo, donde me lanzo a un abismo, mi familia, mis amigos, mi todo, me odio. Y seguí. Y solo te abracé. Hoy te quiero, hoy sueño contigo. Mañana te olvidare, siempre lo e hecho, lo hago y lo hare. Por que me parece absurdo el poder quererte a ti, aunque mis sueños me digan lo contrario, y los rasguños queden grabados en mi armario.

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