miércoles, 25 de agosto de 2010

1


Estoy dentro de una de esas típicas casas norteamericanas, imponentes por fuera, pequeñas por dentro, poco resistentes, como la mentalidad de sus habitantes. Siento mi cuerpo sucio, mi cara sucia, mis manos sucias, mis labios sucios, mi cuerpo en lo absoluto sucio y asqueroso. Siempre e odiado el sudor ajeno.

No hay comentarios:

Publicar un comentario