-Yo la amo-
Caía bajo la lluvia, y bajo de el sus rodillas, sus lentes se llenaban de vapor de invierno exhalando cada uno de sus latidos.
-vas demasiado rápido-
Intentaba levantarlo de la acera.
-el mundo nos esta observando-
-el mundo no existe, no hay nadie a nuestro alrededor, solo ella y yo.-
-relájate- cantaba el viento nocturno, ese viento que traía humedad de la lluvia que aun nos cubría.
-siento las gotas, ¡la siento al pasar!- ocultaba lo que podrían haber sido lagrimas.
-no me gusta tu actitud, déjala respirar-
-no puede respirar, no puede respirar, no debe respirar.-
-no me gusta tu actitud, déjala respirar-
Pasaba el tiempo, pasaban los segundos, pasaba todo menos la sangre entre sus manos
-estas palideciendo-
-no pasa nada. Déjala respirar.-
Labios azules en medio de la nada. El alba se pintaba entre sus cejas.
-quiero caer-
-relájate, el mundo nos esta observando-
-no existe el mundo, nadie nos esta llamando, solo ella y yo...-
-¿Qué no vez lo que esta pasando? susurraba el viento-
-deja que susurre en paz.-
-yo la amo-
-déjala en paz-
-quiero descansar-
-hazlo ya-
-quiero caer… déjame caer.-
-levántate ya-
-levántese, el mundo nos esta observando-
-el mundo no existe, no hay nadie a nuestro alrededor, solo ella y yo.-
De la oscuridad, llego la nada pintada de rojo y azul
-no hay nada-
Baje lentamente hasta que mis mejillas tocaron el firmamento.
-levántese-
No podía respirar, estaba en medio del mar,
-alguien, alguien sostenía mis brazos, intentaba levantarme
-yo no, yo no hice nada. Yo no, yo no hice nada.-
a la madreeeee!
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