martes, 13 de abril de 2010


No puedo mirarlo a los ojos mientras lleva a nuestro hijo muerto en sus manos, no debería seguir amándolo, ¿pero no es por esto que lo hago?. Su atractiva e inestable personalidad, sus ojos que solo piden venganza. O su cuerpo tan tenso, tan insignificante.
No lo logro entender… siempre tan complicada, pero la manera en que me habla, si! Odia al mundo, a su hijo lo odio. A mi no, a mi me ama tanto como yo a el.
Siempre tan egoísta, siempre tan estúpida. ¿Qué debo pensar?

No puedo mirarlo cuando estrecha su pequeño cuerpo entre sus brazos, no puedo mirarlo mientras su sangre circula por su regazo. No, no puedo hacerlo, aunque lo siga amando.

O quizá si… no lo comprendo.

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