miércoles, 11 de noviembre de 2009

De nuevo...


De nuevo estoy aqui sentada en la cafeteria del centro, tal y como la primera vez, las velas aromaticas y dulsonas me observan desde en medio de la mesa, solo me marean mientras el cafe se agria en mis manos. Las mesas de marmol pulido me ocultan tu llegada hasta que escucho las pequeñas campanillas colocadas deliveradamente en la puerta del establecimiento.
Como pocas veces, me sonries mientras arrastras la silla y prendes un cigarrillo, como si la atmosfera no estubiese suficientemente cargada.
Como es tu costumbre te inclinas y besas mi mejilla mientras de tus labios finos y delgados sale ese sofocante olor tabaco.
No comprendo tus preguntas, ni la corta conversacion con la mesera de las pantorrillas delgadas y exceso de gracias.
Solo veo, te observo. Me asfixio y desconsuelo, mientras pierdo ese delgado hilo llamado cordura.
Eres el unico que me entiende en mi llano grado de locura.

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